Una pregunta que sólo importa según las respuestas que inspire. Acá, una de ellas:

Nasrudín, si es que tuvo carne mortal y una sola voz, fue un sabio sardónico y algo impúdico (sus reflexiones sobre el orín son de una escatología muy refrescante), un maestro de enseñanzas no siempre edificantes, un inventor de paradojas fulgurantes al que, desde que le descubrí en la famosa recopilación de Idries Shah ‘Caravana de sueños’, tomé por un sabio del entorno sufí.

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2016-11-10T13:12:32+00:00